Para: Lucía, la del pasado
Madrid 07 de Octubre de 2023
Estimada Lucía del pasado. Quiero antes que nada darte un afectuoso saludo, espero que te encuentres bien y con toda la convicción de que tu vida ha sido maravillosa gracias a ti. Al principio me ha costado escribir porque no sabía con certeza si te iba a parecer bien que te escribiera, pero justo te estaba pensando y creo que es un momento perfecto para contarte algunas cosas que me han sucedido.
Nos hemos detenido a pensar en reiteradas ocasiones sobre el cambio y sobre las consecuencias que se avecinan cuando tomamos decisiones, que cabe destacar Lucia del pasado, las tuyas (y con perdón) muchas veces no fueron demasiado acertadas. La verdad es perfectamente normal, siempre has sido sensible y eres joven con lo cual, probablemente no sabías muy bien lo que podría implicar ciertas cosas, pero te puedo decir con toda certeza que todo lo que ha sucedido y lo que has decidido bien hecho está, no puedo negar que gracias a eso soy la persona que soy, porque cuando llegué a esta nueva jungla de cemento, Madrid, me traje todo aquello que me enseñaste, y la verdad ha sido gratificante y enriquecedor, debo decir Lucía de pasado, que no ha sido fácil y al igual que tú, no he aprendido la lección alguna vez, porque me he equivocado, he pensado ingenuamente que las personas son igual de sinceras y sensibles como yo, cosa errónea, pero a pesar de eso, me he encontrado con gente, que de forma incondicional me han dado su cariño.
Cuando llegué aquí no conocía a nadie, una o dos personas, como mucho, no era la comodidad que tenías tú ahí en Caracas, cuando estabas en Parque Central con los amigos del teatro o por supuesto, como olvidar cuando fuiste al café Rajatabla o paseabas por las calles de Bellas Artes, porque definitivamente eran de tus zonas preferidas, fue donde viviste los mejores momentos rodeada de amigos incondicionales y es que tu vida fue tan maravillosa que tuviste amigos en la universidad que te mostraron el valor de la solidaridad, sin embargo, cuando llegué a Madrid, sentía que eso no lo iba a tener, mi mejor amigo se fue al siguiente plano de la existencia y muchos empezaron a irse del país. La verdad es que cuando decidiste venirte, fue algo nuevo, porque no lo tenías planificado, no sabías que ibas a tomar una decisión tan trascendental que iba a cambiar tu vida, quizás esa decisión era parte de aquello en lo que te mencioné que como persona te identifica, esa sensibilidad, y bueno también tu espontaneidad, porque eso sí que siempre tuviste, espontaneidad y sacarle el lado bueno a todo, pero en Caracas se te empezó a hacer difícil ver lo bueno que de toda aquella situación que por más que luchaste en no darle mayor importancia, empezó a afectar y es cuando te viniste a Madrid, a empezar de cero. Finalmente, llegué y no conocía a nadie, me empecé a sentir sola y a dudar sobre lo que había decidido, pero el tiempo y por supuesto, tu espontaneidad, me enseñaron a adaptarme a las circunstancias, eso sí que tenías tú, eres como un camaleón, te puedes adaptar a cualquier entorno, y eso hice, gracias a eso conocí gente maravillosa y es que España me mostró que sus calles, su cultura y su gente no son tan distintos a nosotros, a fin de cuenta siguen siendo personas viviendo su vida de la manera más alegre posible.
Lucía del pasado, no quiero que con esto me malinterpretes, pero es que aquí soy más feliz de lo que nunca hubiera soñado en Venezuela, ya no solo por las comodidades, ni los amigos, y ojo, que aquí también me he equivocado y he hecho cosas de las cuales no me siento muy orgullosa (ya sabes, todo eso producto de tu espontaneidad) pero es que España, me ofreció todo lo que nunca me dio Venezuela en todos los años que estuve ahí, que me esforcé, en la constancia y en la dedicación que le di. España me hizo sufrir un poco, y aun no consigo aclarar lo que busca de mi, pero a pesar de eso, me abrió a un sin fin de oportunidades, me demostró que puedes ser hermosa y gentil y que todo eso lo tengo disponible; a veces no puedo creerme la aventura que viví antes, todo gracias a un amigo que te convenció de irte a Nueva York, capaz si no hubieras salido de Venezuela no te habrías dado cuenta de todo lo que te estabas perdiendo, y Lucía del pasado, no quiero que te sientas mal, al contrario, quiero que veas en todo lo que hemos crecido y que a veces las cosas que suceden siempre son para mejor, aunque hayas dejado gente valiosa en Venezuela, en Nueva York, en Filadelfia, has continuado tu vida de la mejor manera posible y de la manera que has conseguido que sea la más adecuada.
Sé que toda esta carta te puede resultar un poco larga y perezosa de leer, pero quiero que sepas que estoy orgullosa de ti, de lo que eras y todas las veces que te caíste. A mi aún me quedan cosas por vivir y probablemente seguiré fallando, pero si te puedo asegurar que las cosas por las cuales estás llorando no valen la pena, porque tu vida continúa siendo lo más feliz que se puede.
Sin más que agregar y agradeciendote todo
Lucía la del presente

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