¿Las naciones están preparadas para enfrentarse a dificultades en las que nadie antes había tomado en cuenta?
Anteriormente exponía unas reflexiones sobre aquellas personas, que en países en situación de vulnerabilidad o carestías, recurren al delito como mecanismo de defensa o supervivencia por circunstancias ajenas. Podría intentar explicar en muchos párrafos lo que un individuo puede vivir día a día, sin embargo, es complicado, en primer lugar, porque estoy hablando específicamente de realidades latinoamericanas donde, en este caso, no hay conflictos bélicos y que su población sufre y no tienen la calidad de vida que cada individuo, por ser persona, debería tener ("Toda persona tiene derecho al bienestar: alimentación, vivienda, asistencia médica, vestido y otros servicios sociales básicos". Declaración Universal de los Derechos Humanos, podéis consultarlo en el siguiente enlace www.eacnur.org) sino que además dentro del mismo contexto podríamos hacer alusión a que "todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad." Dicho esto, ¿qué sucede en países donde las tasas de homicidios y muertes violentas están representadas por 42 ciudades de países latinoamericanos de 50 que fue la muestra? (os dejo el enlace de un artículo relacionado con el estudio realizado por una organización independiente mexicana donde se enumeran las 50 ciudades más violentas del mundo).
Cuando un país lleva años sumido en cifras de delincuencia muy superiores, dando a entender que uno de los derechos de cada individuo (como la vida) puede ser vulnerado en cualquier momento, donde la justicia, el sistema carcelario, la soberanía nacional y otro serie de factores nacionales, no han intervenido adecuadamente, requiere de medidas que pudieran encauzar el orden social de los mismos.
Para ello se debe tomar en consideración que los individuos tengan otras vías para mejorar sus condiciones, que los distintos sistemas que conforman el estado estén perfectamente alineadas al fin común, sin embargo, es muy complicado hacerlo con personas que desde muchos años se hicieron en una banda, donde sus perspectivas de vida, nivel social y psicológico, no son las mismas, y que incluirlos en el sistema puede verse una utopía.
Cuando hablamos de violencia, lo primero que tenemos que pensar es la mejor forma de poder disminuir las cifras, sin embargo, esto se dice fácil, pero está muy lejos de ser la realidad; en cada nación pueden operar de manera distinta las medidas tomadas. Algunas formas que distintos países (como en Ecuador, México o Colombia) han adoptado para bajar sus índices de violencia, al contrario de lo que se pudiera pensar, no están relacionadas con el aumento de la policía en la ciudad, está más vinculada a la relación del estado con esa población que crean bandas para hacer del delito su forma de vida.
Podríamos hacer una lista de diferentes cosas que las naciones han aplicado, pero lo que me gustaría puntualizar, es que en ocasiones nos olvidamos que tanto el delincuente como el policía son individuos, que pueden ser perfectamente corruptibles, la diferencia radica en la educación, cultura, valores o la opción que tienen al momento de tomar una decisión. Si la policía está a gusto con el salario, con sus condiciones laborales, tiene una serie de beneficios y en general, pueden gozar de calidad de vida, evidentemente se hace más difícil que puedan transgredir las oportunidades que tienen, pero eso ocurre desde cualquier ámbito, lo hemos dicho en la primera parte, si el individuo puede gozar de oportunidades e igualdad de condiciones no tiene que visualizarse en tesituras al momento de tomar una decisión, habrá más razones para ir por los parámetros legales y sociales.
Dicho todo lo anterior, también vale señalar, que en poblaciones donde los índices de violencia son tan altos, no basta con tener un cuerpo oficial reforzado (como los factores antes nombrados) algunos gobernantes refuerzan su sistema, por el mecanismo del miedo, un control social donde la población sepa que al transgredir las normas, tendrá consecuencias legales.
Cada país latinoamericano juzga la mejor forma para poder intentar bajar los niveles de violencia en su nación (hablamos de gobiernos que realmente les interese hacerlo y quieran que sus ciudadanos estén mejor, no hablamos de gobiernos, como el de Venezuela, donde el estado es cómplice de la inseguridad) y entre algunas de las medidas a tomar en cuenta (pueden ampliar la información en el artículo Cuatro actuaciones contra la delincuencia que están funcionando) podríamos nombrar la prevención del delito a través de una educación bien encaminada, un sistema que esté en consonancia con valores de un buen ciudadano; otra forma de bajar el delito y que algunos estudios indican, es la terapia psicológica para los privados de libertad, esto suele ser efectivo para que estas personas puedan re insertarse en la sociedad de una forma más segura; otro punto importante es el empleo, que los ciudadanos puedan tener las mismas oportunidades de crecimiento y que su esfuerzo se pueda ver reflejado en el acceso a bienes y servicios de cualquier índole.
Aquí os dejo una serie de artículos de distintos medios, donde se explican ejemplos de algunas ciudades optaron para bajar los índices de violencia.
Si quieres más información de este tema o deseas algún otro que te gustaría que pudiera realizar deja tus comentarios.

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